lunes, 11 de junio de 2018

A Cartucho, personaje de Bocolia, por José Fernando Romero


A Cartucho, personaje de Bocolia, por José Fernando Romero
A CARTUCHO
La novela es un texto que encierra infinitos sentidos y que puede ser comparado con el plumaje tornasolado de un pavo real. La idea de un texto capaz de múltiples lecturas es característica de una buena novela, buena en el sentido que nos acerca al placer, al placer de la lectura. Leemos por la emoción estética que nos depara, somos en ese sentido, lectores hedónicos, y el escritor, En ese mismo sentido tiene que ser necesariamente, hedonista.
Quisiera confiarles, ya que estamos ante lectores, y ya que estoy hablando no con todos ustedes, sino con cada uno de ustedes, mi experiencia personal de la lectura de Bocolia, las aguas al revés
En principio, una novela puede ser leída al menos, de dos modos: uno es el literal, en un sentido exacto y propio, no figurado, en la salvedad de que estamos leyendo un relato verídico. El otro es el modo alegórico, es decir, ficticio, en el sentido de que una cosa representa o significa otra diferente, que consiste en usar una serie de metáforas diferentes, aunque relacionadas, para expresar un pensamiento. Creo en la conveniencia de ese concepto ingenuo, el de que estamos leyendo un relato verídico-aunque no lo sea-. Sirve para que nos dejemos llevar por la lectura. Al leer Bocolia, me dejé llevar por la lectura.
La palabra bocolia, no aparece en el diccionario, pero nos remite a la palabra boca, de ahí a bocal (con b alta), que significa "jarro de boca ancha y cuello corto, en forma de pecera y bocana que es el paso estrecho del mar que sirve de entrada a una bahía, es decir, la desembocadura  de un río. Bocolia es un lugar donde hay un río que fluye al revés, ¿por qué no hacia el mar, como todos los ríos? "Porque —dice Begoña- aquí en Bocolia, pasan cosas así, caprichosas, que están llenas de vida y se vuelven incomprensibles, como ese río, que así ha fluido
desde hace siglos, a veces se ha secado, pero se ha vuelto a formar. Entonces, cuando toma fuerza, insiste en fluir otra vez al revés".
En la mente del protagonista y narrador, Andrés alias Cartucho, se quedó la idea de que ese rio debería corregir su rumbo y fluir naturalmente. Y afirma: jamás imaginé que permanecería el tiempo suficiente en Bocolia para ver con mis propios ojos, que eso, si iba a suceder.
En Bocolia la gente no es bocona, "no rezongaban demasiado, sólo se molestaban a veces por el calor, o cosas así, pero eso les duraba muy poco, porque la alegría de la naturaleza y algo mágico que tenía ese pueblo los envolvía y les devolvía su estado de felicidad original".
Bocolia entra por la boca. Al principio, el protagonista bebe un agua de limón, que le ofrece una muchacha, luego, la señora del pan, Begoña la bruja del pueblo, le ofrece pan, le dice: cómete uno, son pemoles  de maíz y piloncillo. Después, una niña le invita un helado de vainilla. Más adelante, al pasar por un árbol de mangos le dice: pruébalos, están buenos. Así, Andrés va probando el queso, el mezcal, el tequila, los frijoles de la olla, las tortillas de maíz, la carne frita, la cebolla y salsa molcajeteada, el aguardiente curado de jobo, los taquitos en salsa de pipián que no necesitan masticarse, la barbacoa, el consomé...
Pero Andrés es un ave de mal agüero, por eso, le preparan un té de hierbas que le cae muy bien "sólo tiene pasiflora, tila, mariguana y peyote" y le recomiendan que no lo tome muy a menudo "porque se le pude hacer vicio".
En Bocolia, entre comilonas y borracheras, fiestas, amores, se suceden las tragedias. Será que los dioses tejen desventuras para que las generaciones venideras tengan algo que contar...
Bocolia es una obra que está llena de delicias, de deleites, de ternuras. Bocolia no es, no solamente, la montaña inversa del infierno, con sus brujas, sus chaneques, sus muertos, su hambre, su ganado enfermo de fiebre aftosa...
Bocolia nos enseña, también, que no hay peor cosa en la vida, que entender que ya no serás lo que nunca fuiste. Que la mente del  hombre es rencorosa cuando uno la reprime.
Marzo 2018.

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