domingo, 24 de agosto de 2014

La inexistencia del periodismo cultural en México, por Estephani Granda Lamadrid,

Boletín
de prensa

 

La inexistencia del periodismo cultural en México

Lamenta Andrés Cisneros la falta de profesionalización de periodistas culturales

Llama a redireccionar el enfoque del periodismo cultural


 
(Martes 5 de agosto, 2014, por Estephani Granda Lamadrid, SDP).- El periodismo cultural en México no existe. "Desgraciadamente los periódicos se han vuelto un escaparate para los partidos, las instituciones gubernamentales y los boletines", afirma en entrevista Andrés Cisneros de la Cruz,  editor de Verso Destierro ex colaborador de El Universal, Bucareli 8 y Chilango, entre otros, al referirse a dos pifias cometidas por el periódico La Jornada y El Financiero, este pasado fin de semana. 

"Los llamados periodistas culturales se limitan a copiar boletines de prensa de las instituciones culturales del Estado, a promover los círculos cercanos a sus personas, o en algunos casos autopromoverse como creadores", abundó el editor de Verso Destierro. 

Lo que pareciera ser un espacio para el periodismo responsable, como en El Reforma, El Universal, Excélsior, o incluso, el "más radical", La Jornada, sus "reporteros" no tienen la mínima profesionalización, el reportaje cultural es nulo y se limitan a copiar información, llanamente asistir a los cocteles de las conferencias de prensa, o en otros casos, hacer síntesis de baja calidad sobre obras, exposiciones y revisiones con nula investigación de campo. 

"Salvo algunas excepciones, que se acercan más a lo urbano que a lo artístico, no se genera información derivada de investigaciones, pues se conforman con información de primera mano que 'llega a ellos', la cual promueven por intereses particulares o por los de la institución periodística misma", argumenta Cisneros.  

El fenómeno es más complejo que la falta de profesionalismo en estos reporteros de ocasión. Los suplementos culturales más famosos de México en décadas pasadas se mueven en torno a cierto grupo de autores relacionados con ciertas esferas del poder e intereses específicos, y su modo de selección para determinar lo que se publicará es la condición de "si genera un capital político" en su favor. De no ser así, pierde "la importancia" requerida y es descartado para mencionarse. 

Incluso los medios de "izquierda" se han tornado sectarios obedeciendo únicamente a su interés de grupo, en lo que responde a lo político-ideológico, dejando así fuera de foco el ser "periódicos", para volverse "escaparates de publicidad", donde una mención mínima también puede cobrarse de diversos modos. 

El movimiento de la poesía independiente en México

Desde la trinchera de lo independiente en México, la cual puede decirse ha tomado la delantera en lo que respecta a la promoción cultural, ha entrado en un estrecho y monopolizado margen de mediatización masiva por parte de los medios impresos de difusión radiofónica y televisiva, de por sí escasos para la cultura, y más aún para la poesía. 

Sin embargo, sea la sensación de "empoderamiento" que da publicar en los medios "masivos", o la simple irresponsabilidad o desconocimiento del oficio, hace que los reporteros de estos medios comentan errores que cualquier estudiante de Comunicación podría conocer en un su primer año de periodismo. Y para muestra un botón: 

El sábado 2 de agosto, salió publicado en el periódico La Jornada, en la página 6, la nota redactada por Fabiola Palapa Quijas, sobre la presentación del más reciente libro de Enrique González Rojo Arthur, "Trincheras", donde pese a apuntar los comentarios de los ponentes, hace omisión del crédito de los editores, en este caso la Editorial Verso Destierro, así como del contexto en el cual se generó la presentación, la cual José María Espinasa, esclareció al dar la bienvenida al evento: "En el marco del Festival de Verso Destierro y su aniversario número doce, nos da gusto albergar la presentación del maestro González Rojo en la clausura de dicho evento". 

Contradictorio al contexto de izquierda, el trabajo independiente de esta edición que no fue pagada por ninguna institución, dato de la congruencia del maestro Enrique González Rojo Arthur al publicar en una editorial de estas características, quedó fuera de cuadro. Lo más simple que un reportero, reseñista o común lector sabe, es que se debe anotar la bibliografía cuando se habla de un libro y por omisión de esta información la nota da mucho qué desear. (Léase  http://www.jornada.unam.mx/2014/08/02/cultura/a06n1cul).

¿Por qué es importante hace notar lo anterior? Porque la sociedad civil cultural debe exigir a estos "medios" que profesionalicen a sus empleados, porque su credibilidad no sólo está en duda, sino que se sincroniza con la mediocridad y corrupción política de México, y pierden cualquier valor que pueda dar soporte a "una crítica" que sea lanzada desde sus páginas. 

Si el periodismo surgió fue para "informar" sobre sucesos del día a día, pero también para ahondar en los fenómenos, en los procesos sociales, y ser fuente fidedigna de la sociedad, y no publicidad oficial de los partidos. Por eso cuando encontramos una nota como la siguiente, publicada en El Financiero, el pasado 31 de julio: "Ellos son los rostros de la nueva poesía mexicana", donde se malversa información para avalarse y más que periodismo parece "fashionismo" de revistas light. 

La reportera, María Eugenia Sevilla, pese a tener un currículo amplio, comete severos errores de tomar por "poesía actual" sólo lo que se edita desde el nicho estatal, Tierra Adentro, específicamente, dando cuenta de que no tiene una fuente, sino que sólo recurre al dato oficial sin una investigación previa, lo cual evidencia al afirmar lo anterior: "El radar de la crítica y las antologías registran voces como Hernán Bravo Varela, Carla Faesler, Rocío Cerón, Óscar de Pablo, Luis Felipe Fabre, Lázaro Tello Pedró, María Rivera, Francisco Trejo, Renata Vega Albela, Fabián Espejel, Óscar Cid de León o Karen Villeda, entre muchos otros cuya obra es editada principalmente por sellos como Tierra Adentro, del Conaculta, o independientes como Verso Destierro o El Ermitaño, que realiza tirajes de 100 ejemplares para dar cauce a sus selectos lectores".

A lo cual falta a la verdad, al afirmar que Verso Destierro edita a alguno de estos autores, pues cada uno de ellos pertenece al sistema nacional de becas o premios, y son editados por el Estado o por algún otro sello independiente, mas no por Verso Destierro, cuyo "tiraje mínimo es de mil ejemplares y no de cien", afirma Cisneros de la Cruz, como deja leer la reportera al colocarlo en dupla con El Ermitaño; lo que deja entrever es que "vende" una información "exclusiva" con carácter de "novedosa y general" con el título de su "cabeza". Lo que la nota evidencia es: 1. El desconocimiento del trabajo de lo que denomina "independiente" y 2. La falsedad para dar soporte a una nota que fue hecha para difundir a un gremio completamente del aparato Estatal, además del periodístico, como lo es Óscar Cid de León, que ha sido reportero cultural de El Reforma, o los alumnos directos de David Huerta (miembro del Sistema Nacional de Creadores), que es tomado como referencia. (Léase:http://www.elfinanciero.com.mx/after-office/ellos-son-los-rostros-de-la-nueva-poesia-mexicana.html). 

A ninguno de los integrantes de Verso Destierro se le entrevistó para dar su punto de vista sobre los poetas que consideran sobresalientes de los publicados en la editorial. A lo que responde Cisneros: "Yo habría mencionado a Ángel Carlos Sánchez, Esaú Corona, Hortensia Carrasco, Neri Tello, José Miguel Lecumberri, Ileana Garma, Sandino Bucio, Jorge Pérez Escamilla, Eva Castañeda, Bárbara Oaxaca, Mónica Suárez, Ricardo Suasnavar, y también Adriana Tafoya, entre muchos otros de excelente calidad. En todo caso que me consultaran por autores no editados en Verso Destierro, podría dar de igual modo una amplia lista". 

La inexistencia del periodismo cultural en México es un síntoma de la situación que vive el país. La mediatización de los recursos sociales para beneficio del gobierno, a través de los medios de difusión, es parte de una deformación profesional que ha ido mermando la veracidad incluso de los pocos periódicos que mantenían cierta credibilidad con el lector (y que vuelven maniquea la información al asumir lo publicado como "legitimo, reconocido por bueno", y lo no publicado, como "ilegitimo, reconocido por malo"), y que si somos francos, no pueden darse el lujo, lo periódicos de tradición honesta, de venderse al mejor postor y fallar con su responsabilidad con el periodismo comprometido, de investigación de campo y en contacto con la realidad. Si los editores de dichos medios reflexionan y dan una nueva dirección al periodismo cultural que ejercen, ayudará a que los mexicanos salgan del bache del analfabetismo, por un lado, y de la "ignorancia ilustrada", por el otro. Y esto queda dicho de la manera más atenta, y con respeto, a los medios en general.

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