lunes, 26 de agosto de 2013

En el mes de septiembre se cumplen 60 años de El Llano en Llamas.

 http://amqueretaro.com/2013/07/60-anos-de-el-llano-en-llamas/.html


El Llano en Llamas terminaría por convertirse en una referencia dentro del panorama del cuento mexicano.



La cátedra que realizará la UNAM en honor al Aniversario de El Llano en Llamas, será inaugurada por la compañera de vida de Juan Rulfo
Mientras Juan Rulfo se construía a sí mismo, estaba también construyendo su relación con Clara.
Clara Angelina Aparicio Reyes, a quien había conocido cuando era una adolescente, sería testigo de su formación como escritor.
A ella, en una carta del 47, le menciona por primera vez la existencia de una novela que le estaba dando algún trabajo, Pedro Páramo, aunque entonces se llamaba Una estrella junto a la luna.
Lo vio publicar sus primeros cuentos en la revistas Pan y América y, ya casados, su primer libro: El llano en llamas, en 1953.
El llano en llamas cumple en septiembre justamente 60 años de haber visto la luz, y el aniversario abre la puerta a la creación de la Cátedra Extraordinaria Juan Rulfo de la UNAM, que será inaugurada por la propia Aparicio.
También se acerca un coloquio internacional con académicos de universidades como Yale, Cambridge, Cork, Berkeley, Tokio o la Complutense, y dos exposiciones sobre el autor, una de fotografías y otra con las portadas que existen de El llano en llamas en diversos idiomas, más de 50 en distintas ediciones, y sigue sumando: pronto se llevará al coreano y al Árabe de Egipto.
El coloquio llevará por título “El llano en llamas, 60 años, Reflexiones multidisciplinarias”.
    “La idea es que se genere un discusión académica en distintas facetas, teniendo siempre la cátedra como eje”, adelanta Alberto Vital, biógrafo de Rulfo y coordinador de la cátedra auspiciada por el Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM y la Fundación Juan Rulfo.
Mejor momento para esquematizar no hay, pues se acercan aniversarios importante del también autor de El gallo de oro.
Mientras en septiembre se evocan los 60 años de El llano en llamas, en 2015 se recordaran los 60 de Pedro Páramo. Un año después, en 2016, se cumplirá el 30 aniversario luctuoso del autor, y en 2017 el centenario de su natalicio.
Aunque no de manera exclusiva, la cátedra retomará cada uno de los aniversarios en sus próximas ediciones, teniendo como sedes permanentes la UNAM y la Fundación, y estaciones itinerantes en universidades interesadas para la realización  de coloquios, congresos o seminarios.
En el coloquio de septiembre participarán académicos como Lucy Bell, de Cambridge; Dylan Brennan, de Cork; Paulo Moreira, de Yale; Fukumi Nihira, de la de Tokio; Rafael Olea, de El Colegio de México, y Néstor Ponce, de la Universidad de Rennes, entre otros.
Las discusiones pondrán el acento sobre todo en El llano en llamas y el Rulfo que estaba detrás del libro.
Alberto Vital, su biógrafo, recuerda que cuando Rulfo lo estaba escribiendo, publicando desde 1945 algunos de los cuentos en las revistas Pan y América, estaba muy entregado a su formación como escritor.
Su primer cuento lo había publicado a los 28 años y ahora transitaba por los treinta y tantos.
    “Estudiaba muy fondo a los autores que le gustaban. Hacía transcripciones de poemas de Rilke, por ejemplo, o de Mallarme, y álbumes con los pintores que le gustaban y fotografías. Estaba empeñado en estudiar cuestiones de antropología e historia de México.
Pero aunque su mente estaba en la literatura, su trabajo pertenecía a otros ámbitos.
Había trabajado por un tiempo en la Secretaría de Gobernación, pero sobre todo se sostenía como agente de ventas de la llantera Goodrich Euzkadi, lo que lo llevó a conocer distintos puntos del País y el México rural.
    “Viajaba solo”, recuerda Vital: “Por momentos sus viajes eran un poco densos y pesados. Se estaba enfrentando desde la soledad al conocimiento de su País”.
El llano en llamas, publicado finalmente en 1953 por el Fondo de Cultura Económica en su colección Letras Mexicanas, presentaría al autor que llegaba para quedarse.
La portada era gris, a dos tintas, negra y azul claro. Al centro un dibujo de Elvira Gascón: una mujer rural cubriéndose medio rostro.
El libro, a decir de Vital, terminaría por convertirse en una referencia dentro del panorama del cuento mexicano: “Sigue siéndolo”.
En los últimos dos años el libro se tradujo dos veces al chino, así como a idiomas como al hebreo, griego o turco.
Coincidente con el aniversario de su publicación, se realizará un documental por parte de TVUNAM bajo la dirección de Paulina Lavista, y se lanzará una edición conmemorativa en pasta dura y tamaño media carta, con textos de Daniel Sada, Jorge Zepeda, José Miguel Barajas.
    “Para los idiomas que se quieren presentar como idiomas de verdad, parece un requisito tener una biblioteca de obras importantes en su idioma. Rulfo es el único mexicano presente en esas bibliotecas. Hace poco se tradujo al feroés”
Víctor Jiménez, Director de la Fundación Juan Rulfo
En los últimos dos años, por ejemplo, el libro se tradujo dos veces al chino, así como a idiomas como al hebreo, griego o turco

El Llano en Llamas terminaría por convertirse en una referencia dentro del panorama del cuento mexicano


La cátedra que realizará la UNAM en honor al Aniversario de El Llano en Llamas, será inaugurada por la compañera de vida de Juan Rulfo
Mientras Juan Rulfo se construía a sí mismo, estaba también construyendo su relación con Clara.
Clara Angelina Aparicio Reyes, a quien había conocido cuando era una adolescente, sería testigo de su formación como escritor.
A ella, en una carta del 47, le menciona por primera vez la existencia de una novela que le estaba dando algún trabajo, Pedro Páramo, aunque entonces se llamaba Una estrella junto a la luna.
Lo vio publicar sus primeros cuentos en la revistas Pan y América y, ya casados, su primer libro: El llano en llamas, en 1953.
El llano en llamas cumple en septiembre justamente 60 años de haber visto la luz, y el aniversario abre la puerta a la creación de la Cátedra Extraordinaria Juan Rulfo de la UNAM, que será inaugurada por la propia Aparicio.
También se acerca un coloquio internacional con académicos de universidades como Yale, Cambridge, Cork, Berkeley, Tokio o la Complutense, y dos exposiciones sobre el autor, una de fotografías y otra con las portadas que existen de El llano en llamas en diversos idiomas, más de 50 en distintas ediciones, y sigue sumando: pronto se llevará al coreano y al Árabe de Egipto.
El coloquio llevará por título “El llano en llamas, 60 años, Reflexiones multidisciplinarias”.
“La idea es que se genere un discusión académica en distintas facetas, teniendo siempre la cátedra como eje”, adelanta Alberto Vital, biógrafo de Rulfo y coordinador de la cátedra auspiciada por el Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM y la Fundación Juan Rulfo.
Mejor momento para esquematizar no hay, pues se acercan aniversarios importante del también autor de El gallo de oro.
Mientras en septiembre se evocan los 60 años de El llano en llamas, en 2015 se recordaran los 60 de Pedro Páramo. Un año después, en 2016, se cumplirá el 30 aniversario luctuoso del autor, y en 2017 el centenario de su natalicio.
Aunque no de manera exclusiva, la cátedra retomará cada uno de los aniversarios en sus próximas ediciones, teniendo como sedes permanentes la UNAM y la Fundación, y estaciones itinerantes en universidades interesadas para la realización  de coloquios, congresos o seminarios.
En el coloquio de septiembre participarán académicos como Lucy Bell, de Cambridge; Dylan Brennan, de Cork; Paulo Moreira, de Yale; Fukumi Nihira, de la de Tokio; Rafael Olea, de El Colegio de México, y Néstor Ponce, de la Universidad de Rennes, entre otros.
Las discusiones pondrán el acento sobre todo en El llano en llamas y el Rulfo que estaba detrás del libro.
Alberto Vital, su biógrafo, recuerda que cuando Rulfo lo estaba escribiendo, publicando desde 1945 algunos de los cuentos en las revistas Pan y América, estaba muy entregado a su formación como escritor.
Su primer cuento lo había publicado a los 28 años y ahora transitaba por los treinta y tantos.
“Estudiaba muy fondo a los autores que le gustaban. Hacía transcripciones de poemas de Rilke, por ejemplo, o de Mallarme, y álbumes con los pintores que le gustaban y fotografías. Estaba empeñado en estudiar cuestiones de antropología e historia de México.
Pero aunque su mente estaba en la literatura, su trabajo pertenecía a otros ámbitos.
Había trabajado por un tiempo en la Secretaría de Gobernación, pero sobre todo se sostenía como agente de ventas de la llantera Goodrich Euzkadi, lo que lo llevó a conocer distintos puntos del País y el México rural.
“Viajaba solo”, recuerda Vital: “Por momentos sus viajes eran un poco densos y pesados. Se estaba enfrentando desde la soledad al conocimiento de su País”.
El llano en llamas, publicado finalmente en 1953 por el Fondo de Cultura Económica en su colección Letras Mexicanas, presentaría al autor que llegaba para quedarse.
La portada era gris, a dos tintas, negra y azul claro. Al centro un dibujo de Elvira Gascón: una mujer rural cubriéndose medio rostro.
El libro, a decir de Vital, terminaría por convertirse en una referencia dentro del panorama del cuento mexicano: “Sigue siéndolo”.
En los últimos dos años el libro se tradujo dos veces al chino, así como a idiomas como al hebreo, griego o turco.
Coincidente con el aniversario de su publicación, se realizará un documental por parte de TVUNAM bajo la dirección de Paulina Lavista, y se lanzará una edición conmemorativa en pasta dura y tamaño media carta, con textos de Daniel Sada, Jorge Zepeda, José Miguel Barajas.
“Para los idiomas que se quieren presentar como idiomas de verdad, parece un requisito tener una biblioteca de obras importantes en su idioma. Rulfo es el único mexicano presente en esas bibliotecas. Hace poco se tradujo al feroés”
Víctor Jiménez, Director de la Fundación Juan Rulfo
En los últimos dos años, por ejemplo, el libro se tradujo dos veces al chino, así como a idiomas como al hebreo, griego o turco
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El Llano en Llamas terminaría por convertirse en una referencia dentro del panorama del cuento mexicano


La cátedra que realizará la UNAM en honor al Aniversario de El Llano en Llamas, será inaugurada por la compañera de vida de Juan Rulfo
Mientras Juan Rulfo se construía a sí mismo, estaba también construyendo su relación con Clara.
Clara Angelina Aparicio Reyes, a quien había conocido cuando era una adolescente, sería testigo de su formación como escritor.
A ella, en una carta del 47, le menciona por primera vez la existencia de una novela que le estaba dando algún trabajo, Pedro Páramo, aunque entonces se llamaba Una estrella junto a la luna.
Lo vio publicar sus primeros cuentos en la revistas Pan y América y, ya casados, su primer libro: El llano en llamas, en 1953.
El llano en llamas cumple en septiembre justamente 60 años de haber visto la luz, y el aniversario abre la puerta a la creación de la Cátedra Extraordinaria Juan Rulfo de la UNAM, que será inaugurada por la propia Aparicio.
También se acerca un coloquio internacional con académicos de universidades como Yale, Cambridge, Cork, Berkeley, Tokio o la Complutense, y dos exposiciones sobre el autor, una de fotografías y otra con las portadas que existen de El llano en llamas en diversos idiomas, más de 50 en distintas ediciones, y sigue sumando: pronto se llevará al coreano y al Árabe de Egipto.
El coloquio llevará por título “El llano en llamas, 60 años, Reflexiones multidisciplinarias”.
“La idea es que se genere un discusión académica en distintas facetas, teniendo siempre la cátedra como eje”, adelanta Alberto Vital, biógrafo de Rulfo y coordinador de la cátedra auspiciada por el Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM y la Fundación Juan Rulfo.
Mejor momento para esquematizar no hay, pues se acercan aniversarios importante del también autor de El gallo de oro.
Mientras en septiembre se evocan los 60 años de El llano en llamas, en 2015 se recordaran los 60 de Pedro Páramo. Un año después, en 2016, se cumplirá el 30 aniversario luctuoso del autor, y en 2017 el centenario de su natalicio.
Aunque no de manera exclusiva, la cátedra retomará cada uno de los aniversarios en sus próximas ediciones, teniendo como sedes permanentes la UNAM y la Fundación, y estaciones itinerantes en universidades interesadas para la realización  de coloquios, congresos o seminarios.
En el coloquio de septiembre participarán académicos como Lucy Bell, de Cambridge; Dylan Brennan, de Cork; Paulo Moreira, de Yale; Fukumi Nihira, de la de Tokio; Rafael Olea, de El Colegio de México, y Néstor Ponce, de la Universidad de Rennes, entre otros.
Las discusiones pondrán el acento sobre todo en El llano en llamas y el Rulfo que estaba detrás del libro.
Alberto Vital, su biógrafo, recuerda que cuando Rulfo lo estaba escribiendo, publicando desde 1945 algunos de los cuentos en las revistas Pan y América, estaba muy entregado a su formación como escritor.
Su primer cuento lo había publicado a los 28 años y ahora transitaba por los treinta y tantos.
“Estudiaba muy fondo a los autores que le gustaban. Hacía transcripciones de poemas de Rilke, por ejemplo, o de Mallarme, y álbumes con los pintores que le gustaban y fotografías. Estaba empeñado en estudiar cuestiones de antropología e historia de México.
Pero aunque su mente estaba en la literatura, su trabajo pertenecía a otros ámbitos.
Había trabajado por un tiempo en la Secretaría de Gobernación, pero sobre todo se sostenía como agente de ventas de la llantera Goodrich Euzkadi, lo que lo llevó a conocer distintos puntos del País y el México rural.
“Viajaba solo”, recuerda Vital: “Por momentos sus viajes eran un poco densos y pesados. Se estaba enfrentando desde la soledad al conocimiento de su País”.
El llano en llamas, publicado finalmente en 1953 por el Fondo de Cultura Económica en su colección Letras Mexicanas, presentaría al autor que llegaba para quedarse.
La portada era gris, a dos tintas, negra y azul claro. Al centro un dibujo de Elvira Gascón: una mujer rural cubriéndose medio rostro.
El libro, a decir de Vital, terminaría por convertirse en una referencia dentro del panorama del cuento mexicano: “Sigue siéndolo”.
En los últimos dos años el libro se tradujo dos veces al chino, así como a idiomas como al hebreo, griego o turco.
Coincidente con el aniversario de su publicación, se realizará un documental por parte de TVUNAM bajo la dirección de Paulina Lavista, y se lanzará una edición conmemorativa en pasta dura y tamaño media carta, con textos de Daniel Sada, Jorge Zepeda, José Miguel Barajas.
“Para los idiomas que se quieren presentar como idiomas de verdad, parece un requisito tener una biblioteca de obras importantes en su idioma. Rulfo es el único mexicano presente en esas bibliotecas. Hace poco se tradujo al feroés”
Víctor Jiménez, Director de la Fundación Juan Rulfo
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60 años de El Llano en Llamas

Viernes, julio 26, 2013
60 años de El Llano en Llamas

El Llano en Llamas terminaría por convertirse en una referencia dentro del panorama del cuento mexicano


La cátedra que realizará la UNAM en honor al Aniversario de El Llano en Llamas, será inaugurada por la compañera de vida de Juan Rulfo
Mientras Juan Rulfo se construía a sí mismo, estaba también construyendo su relación con Clara.
Clara Angelina Aparicio Reyes, a quien había conocido cuando era una adolescente, sería testigo de su formación como escritor.
A ella, en una carta del 47, le menciona por primera vez la existencia de una novela que le estaba dando algún trabajo, Pedro Páramo, aunque entonces se llamaba Una estrella junto a la luna.
Lo vio publicar sus primeros cuentos en la revistas Pan y América y, ya casados, su primer libro: El llano en llamas, en 1953.
El llano en llamas cumple en septiembre justamente 60 años de haber visto la luz, y el aniversario abre la puerta a la creación de la Cátedra Extraordinaria Juan Rulfo de la UNAM, que será inaugurada por la propia Aparicio.
También se acerca un coloquio internacional con académicos de universidades como Yale, Cambridge, Cork, Berkeley, Tokio o la Complutense, y dos exposiciones sobre el autor, una de fotografías y otra con las portadas que existen de El llano en llamas en diversos idiomas, más de 50 en distintas ediciones, y sigue sumando: pronto se llevará al coreano y al Árabe de Egipto.
El coloquio llevará por título “El llano en llamas, 60 años, Reflexiones multidisciplinarias”.
“La idea es que se genere un discusión académica en distintas facetas, teniendo siempre la cátedra como eje”, adelanta Alberto Vital, biógrafo de Rulfo y coordinador de la cátedra auspiciada por el Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM y la Fundación Juan Rulfo.
Mejor momento para esquematizar no hay, pues se acercan aniversarios importante del también autor de El gallo de oro.
Mientras en septiembre se evocan los 60 años de El llano en llamas, en 2015 se recordaran los 60 de Pedro Páramo. Un año después, en 2016, se cumplirá el 30 aniversario luctuoso del autor, y en 2017 el centenario de su natalicio.
Aunque no de manera exclusiva, la cátedra retomará cada uno de los aniversarios en sus próximas ediciones, teniendo como sedes permanentes la UNAM y la Fundación, y estaciones itinerantes en universidades interesadas para la realización  de coloquios, congresos o seminarios.
En el coloquio de septiembre participarán académicos como Lucy Bell, de Cambridge; Dylan Brennan, de Cork; Paulo Moreira, de Yale; Fukumi Nihira, de la de Tokio; Rafael Olea, de El Colegio de México, y Néstor Ponce, de la Universidad de Rennes, entre otros.
Las discusiones pondrán el acento sobre todo en El llano en llamas y el Rulfo que estaba detrás del libro.
Alberto Vital, su biógrafo, recuerda que cuando Rulfo lo estaba escribiendo, publicando desde 1945 algunos de los cuentos en las revistas Pan y América, estaba muy entregado a su formación como escritor.
Su primer cuento lo había publicado a los 28 años y ahora transitaba por los treinta y tantos.
“Estudiaba muy fondo a los autores que le gustaban. Hacía transcripciones de poemas de Rilke, por ejemplo, o de Mallarme, y álbumes con los pintores que le gustaban y fotografías. Estaba empeñado en estudiar cuestiones de antropología e historia de México.
Pero aunque su mente estaba en la literatura, su trabajo pertenecía a otros ámbitos.
Había trabajado por un tiempo en la Secretaría de Gobernación, pero sobre todo se sostenía como agente de ventas de la llantera Goodrich Euzkadi, lo que lo llevó a conocer distintos puntos del País y el México rural.
“Viajaba solo”, recuerda Vital: “Por momentos sus viajes eran un poco densos y pesados. Se estaba enfrentando desde la soledad al conocimiento de su País”.
El llano en llamas, publicado finalmente en 1953 por el Fondo de Cultura Económica en su colección Letras Mexicanas, presentaría al autor que llegaba para quedarse.
La portada era gris, a dos tintas, negra y azul claro. Al centro un dibujo de Elvira Gascón: una mujer rural cubriéndose medio rostro.
El libro, a decir de Vital, terminaría por convertirse en una referencia dentro del panorama del cuento mexicano: “Sigue siéndolo”.
En los últimos dos años el libro se tradujo dos veces al chino, así como a idiomas como al hebreo, griego o turco.
Coincidente con el aniversario de su publicación, se realizará un documental por parte de TVUNAM bajo la dirección de Paulina Lavista, y se lanzará una edición conmemorativa en pasta dura y tamaño media carta, con textos de Daniel Sada, Jorge Zepeda, José Miguel Barajas.
“Para los idiomas que se quieren presentar como idiomas de verdad, parece un requisito tener una biblioteca de obras importantes en su idioma. Rulfo es el único mexicano presente en esas bibliotecas. Hace poco se tradujo al feroés”
Víctor Jiménez, Director de la Fundación Juan Rulfo
En los últimos dos años, por ejemplo, el libro se tradujo dos veces al chino, así como a idiomas como al hebreo, griego o turco
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