sábado, 27 de noviembre de 2010

Alí Chumacero y Miguel Hernández

A finales del mes pasado, en el ámbito público fueron recordados dos poetas. Alí Chumacero, por su muerte, acaecida el 22 de octubre, y Miguel Hernández, el poeta español, víctima de su época y de la brutal represión ejercida por el Generalísimo contra los partidarios de la República. Alí Chumacero fue de esos escritores medidos (sólo tres títulos se le conocen: Páramo de sueño, Imágenes desterradas y Palabras en reposo), que después de escribir algunos bien logrados libros, prefieren callar que llenar su trayectoria con textos inocuos. Su poema “Responso del peregrino” es de lectura obligada para quienes amamos la poesía. Es reconocido su trabajo como editor en el Fondo de Cultura Económica, donde colaboró por muchos años, y desde donde pudo cuidar la edición de libros de Octavio Paz, Juan José Arreola, Carlos Fuentes y Juan Rulfo, entre otros muchos. Además, fundó, con otros, las revistas Tierra Nueva (1940) y El Hijo Pródigo (1943), así como el suplemento México en la Cultura (1949), que dirigió Fernando Benítez. Por otra parte, Miguel Hernández fue recordado por el centenario de su nacimiento, ocurrido el 30 de octubre de 1910. El poeta de Orihuela alcanzó una enorme popularidad en los años setenta, cuando Joan Manuel Serrat cantó algunos de sus poemas, como “Boca” y “Para la libertad”, que se oyeron en las radiodifusoras de toda Iberoamérica. Aparte de este momento de fama, la obra de Miguel Hernández, no obstante su enorme calidad, es menos conocida que la de su contemporáneo, también víctima de la Guerra Civil Española, Federico García Lorca.

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