domingo, 9 de mayo de 2010

En la casa independiente de cultura Tía Tila también se presentó Amores viejos.

Otra emotiva presentación de Amores viejos se realizó el pasado 29 de abril en la casa independiente de cultura Tía Tila, en el Barrio de la Asunción, con apoyo del colectivo Xochimilco no te mueras. En la presentación estuvieron Hortensia Carrasco Santos, Julio de la Peña Cuic y Salvador Flores, autores de algunos de los relatos del libro, quienes leyeron fragmentos de sus textos y explicaron cómo consiguieron estos testimonios. La conducción de la presentación estuvo a cargo de Marlene Galicia. El grupo de danza regional formado con personas de la tercera edad "Huitzillin" interpretó un par de piezas que le valió muchos aplausos. En la sección de diálogo con el público, se recibieron felicitaciones y preguntas. Estuvo presente el señor Poblano, protagonista de uno de los relatos, quien dijo unas emotivas palabras. Al final se repartió el libro y los del colectivo Xochimilco no te mueras ofrecieron refresco y pulque.
Enseguida presentamos la crónica que realizó una de las asistentes, aLinna y que publicó en su blog (http://hereisalifuck.blogspot.com/2010/04/de-amores-viejos.html). Esta crónica se ha incluido en el número de mayo de la revista Trajín.
"Me senté tras bambalinas a escuchar de amor, de vida, de filosofía, pero en esta ocasión, no eran profesores aquellos que tenían la palabra, eran personas como tú y yo, que leen y escriben, que sienten y que suspiran. Aquella tarde fue algo así. Las palabras evocaban imágenes, los suspiros trasmitían bocanada a bocanada un toque de irrealidad cargada de una colorimetría sensacional, y cómo no habría de serlo si hablaban de Xochimilco, mi Xochimilco, y también el de mi familia.
Perdida en las letras y en los colores, llegó el momento que hice de las historias que narraban la historia de mi vida. Hablaban de aquellos amorosos que callan, de aquellos poemas de amor y canciones desesperadas, hablaban de aquella magia, que por inverosímil que pareciera, era real.
Historias de Amores viejos, párrafos de inocencia y situaciones efímeras que gracias a las palabras logran perpetuarse en un mundo que parece caótico, pero que gracias a las historias de amor y felicidad narradas, parece que sí tiene sentido, pero que desafortunadamente (¿o afortunadamente?) no a todos nos tocan y debemos contemplar las ajenas.
Fue así como el sol decidió abandonar el lugar para que de un momento a otro deviniera el revuelo de los colores en el escenario, portados folclórica y orgullosamente por la experiencia de aquellas damas que encontraban paso a paso el sentido de la vida, entre música y aplausos, de aquellas madres, abuelas o simplemente mujeres agradecidas de los encantos de la vida, que decidieron zapatear a un público sorprendido del entusiasmo con el que, al bailar, desapare-cían cualquier noción de tiempo y espacio. La tarde terminaba pero no así los aplausos y las sorpresas.
A mi lado una chica decía abuelita, abuelita, agarra más la orilla de tu falda, y yo, perpleja de ver en los ojos de aquella chica el orgullo de tener a su maestra en escena, quise haber tenido memoria fotográfica para guardar ese momento, pero una de las lecciones de aquella tarde fue aprender a guardar los grandes momentos en el corazón, no en una cámara.
Busqué las palabras apropiadas cuando se pidieron, pero no las encontré, decidí callar y escuchar, seguir aprendiendo de la experiencia acumulada en aquel lugar, y fue en ese momento cuando me di cuenta que aquel día había aprendido más en el andar de la vida que en el andar de las aulas. El momento de interacción con los maestros de vida concluyó, no sin antes brindar con aquella blanca bebida de los dioses, por una vida llena de historias, de historias de amores viejos".

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